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Lunes, Diciembre 18, 2017
   
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LOS LÍMITES MÁXIMOS DE CAPTURA POR EMBARCACIÓN

La publicación del decreto legislativo 1084, ley de límites máximos de captura por embarcación (LMCE), fue complementada con un proceso de implementación de las reglas de juego para consolidar el funcionamiento adecuado del nuevo sistema de pesca. Para ello, PRODUCE, ente rector de la actividad pesquera a través del Viceministerio de Pesquería, aprobó una serie de instrumentos legales orientados a poner orden en el sector pesquería.

Así, destaca el proceso de sinceramiento de las capacidades de bodega de las embarcaciones de la flota nacional, ya que en muchos casos lo autorizado en el permiso de pesca no coincidía con la capacidad de bodega real de la embarcación. Destaca, además, el proceso de automatización de las tolvas de descarga y recepción del pescado en las plantas, impidiendo de este modo que el peso real de la materia prima extraída pueda ser alterado. Finalmente, el proceso de reglamentación de la ley coadyuvó a la mejor aplicación del sistema de límite máximo de captura de embarcación (LMCE) por parte de los armadores pesqueros, de la flota de madera y de acero, determinando la formula a seguir para la determinación de la cuota correspondiente a cada embarcación, así como las infracciones pasibles de sanción por incumplimiento de la normativa aprobada. Aún más, este proceso impulsó la ampliación y aplicación del régimen de LMCE a la zona sur de nuestro litoral.

La resolución ministerial que da inicio a la primera temporada de pesca del recurso anchoveta en la zona centro-norte de nuestro litoral, ya preveía una duración mayor al total de la temporada de pesca anual del año 2008. Así, se dio inicio a este régimen de pesca a partir del 20 de abril, proyectándose su cierre, por veda reproductiva, para el 20 de julio del 2009: un total de 91 días de pesca, a lo largo de los cuales los armadores pesqueros podrían programar sus operaciones con la seguridad de que ningún competidor tendría la capacidad de reducir la porción de su pesca. Inclusive, por resolución ministerial 293-2009-PRODUCE, se resolvió ampliar la primera temporada de pesca del recurso anchoveta hasta el día 30 de julio de 2009, sin afectar el proceso reproductivo del recurso.

A partir de la primera experiencia se ha podido sacar algunas conclusiones que, sin ser anticipadas, grafican las primeras reacciones del sector pesquero ante el nuevo régimen de LMCE. Sin perjuicio de ello, es menester analizar las sucesivas temporadas de pesca y la reacción que tenga el recurso anchoveta, con la finalidad de implementar las modificaciones que el sistema requiera para ser viable y sostenible en el tiempo.

Así pues, algunas cifras proporcionadas por PRODUCE, el IMARPE y la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) apuntan hacia los primeros logros del régimen de LMCE. El volumen promedio de capturas diarias se redujo de 97,087 a 33,866 toneladas métricas. Ello que se explica por la mayor cantidad de días de pesca, lo cual implica una reducción de la presión sobre el recurso, así como una menor concentración de las embarcaciones en puerto esperando por su turno de descarga.

La cantidad promedio de embarcaciones que salen a efectuar faenas de pesca también se redujo, desde las 1,200 que componen la flota anchovetera nacional hasta las 477 que fueron registradas, poniendo así en perspectiva la reducción del exceso de flota. Las embarcaciones menos modernas fueron parqueadas, mitigando el consumo ineficiente de un combustible que contamina innecesariamente el aire y, a la vez, reduciendo la contaminación del mar por los residuos sólidos que genera su operación, mientras que las embarcaciones con sistema de frío fueron destinadas a otras pesquerías, incrementando los volúmenes de pesca de las especies jurel y caballa, entre otras, y aumentando la oferta de pescado para el consumo humano directo.

Las embarcaciones pesqueras registradas para efectuar faenas de pesca de anchoveta fueron repartidas a lo largo de la zona norte-centro del litoral, saliendo a faena únicamente cuando las condiciones de clima, operatividad del barco y presencia del recurso así lo permitían. Ello significa que hubo una mejor planificación de operaciones, reduciendo el riesgo de accidentes, efectuando un mantenimiento idóneo a las máquinas y reduciendo los costos de operación, respectivamente.

Hasta mayo, el 57% de la harina de pescado exportada tuvo un contenido proteínico por encima de 66%, mientras que en el mismo período del 2008, solo el 42% del volumen exportado alcanzaba estas características. Algunos de los motivos de este progreso radican en el menor daño que la materia prima sufre en el interior de la embarcación, el mejor estado de su conservación por la disminución del tiempo que permanece en bodega, así como las inversiones realizadas para mejorar la calidad de los procesos productivos.

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