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Martes, Octubre 24, 2017
   
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TEMAS ACTUALES EN DEBATE

La situación de sobrepesca y explotación de la mayoría de stocks pesqueros en el ámbito mundial ha generado un cambio de paradigmas a escala internacional, lo que se ha traducido en importantes avances en el marco legal internacional dirigido a consolidar un nuevo régimen jurídico para los océanos. Así, en 1982 se aprueba la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), y como resultado de esta iniciativa, en 1995 se adopta el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO. Este último es un instrumento de naturaleza voluntaria orientado a asegurar que la pesca se desarrolle de manera racional y responsable, de acuerdo con los principios de sostenibilidad.

Nuestro país adoptó el Código de Conducta para la Pesca Responsable en el año 2001, dando un cumplimiento formal a la obligación constitucional de conservar la biodiversidad marina y de aprovechar de manera sostenible los recursos hidrobiológicos. En los años siguientes, fueron aprobadas y puestas en vigencia una serie de normas orientadas a mejorar los instrumentos de regulación existentes, los cuales eran poco eficaces para establecer un control biológico sobre la explotación de los recursos, descuidaban la preservación de su biomasa (los casos de la anchoveta y la merluza), o resultaban siendo perjudiciales para el ambiente, sus componentes y, en definitiva, las poblaciones aledañas a las industrias del mar (el caso de la bahía de El Ferrol).

Como corolario de este proceso de reforma del sector pesquería, se aprobó el decreto legislativo 1084, ley de límites máximos de captura por embarcación, además de la resolución ministerial 621-2008-PRODUCE. La primera norma, con rango de ley, establece el mecanismo de ordenamiento pesquero basado en cuotas individuales, aplicable a la extracción de anchoveta y la anchoveta blanca destinadas al consumo humano indirecto. La segunda, de menor jerarquía, establece los criterios técnicos y ambientales que permitan a los establecimientos industriales de harina y aceite de pescado y de harina residual de pescado, cambiar el sistema tradicional de secado directo por el de secado indirecto.

Sin lugar a dudas, el sector pesquería está fuertemente influenciado por la industria de la harina y el aceite de pescado. Por ello, se rescatan las normas señaladas como el indicio más claro de una política pública encaminada a darle mayor eficiencia al sector a través del mejor aprovechamiento de sus recursos.

Sin perjuicio de ello, nos parece adecuado incluir en el debate que el aprovechamiento sostenible de los recursos hidrobiológicos en el Perú, no debe pasar exclusivamente por el aprovechamiento de especies de interés comercial. El enfoque eco-sistémico, que considere el estado de los ecosistemas y la relación de los recursos hidrobiológicos con la fauna silvestre, es el idóneo para sacar el máximo provecho de nuestro patrimonio marino abriendo nuevas oportunidades
de inversión y de desarrollo en el camino.

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