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Lunes, Octubre 23, 2017
   
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LOS TRANSGÉNICOS

El debate de los OVM o transgénicos no es nuevo en el Perú, aunque sí lo es la intensidad con la cual se está suscitando. Frente a quienes promueven los transgénicos con el argumento de que ellos van a solucionar los problemas de alimentación y potenciar nuestra agricultura (generalmente los representantes de empresas semilleros transnacionales o científicos asociados al desarrollo de la ingeniería genética), están quienes en términos sencillos sostienen que simplemente no se los necesita en el Perú, considerando las condiciones sociales, ecológicas, ambientales, culturales y tecnológicas del país, y que su riqueza consiste en el hecho de ser una nación libre de transgénicos, con un enorme potencial por su biodiversidad nativa, en un mundo que tiende a la homogenización, pero cuyos consumidores exigen a la vez variedades y productos «ecológicos».

El Perú se adelantó al Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad, y estableció su ley nacional y su reglamento antes de su aprobación. Sin embargo, la implementación de este marco normativo (incluido el Protocolo) está todavía en una fase muy preliminar. Desde hace algún tiempo, se ha empezado a debatir una propuesta de política nacional de bioseguridad impulsada por el MINAM. Mientras esto ocurre, el Congreso Nacional propone una ley para establecer una moratoria absoluta al ingreso y uso de transgénicos en el Perú, sobre el fundamento de tener que velar por la biodiversidad, la salud humana y los derechos de los consumidores. Frente a estas posiciones, tal vez sea oportuno plantear una moratoria a partir de una evaluación de las necesidades reales sobre quién puede requerir transgénicos (demandantes) y de la relación costo-beneficio en función a mercados que exigen más bien productos ecológicos, libre de contaminantes, no transgénicos.

Un elemento importante que no debe perderse de vista es la necesidad de no equiparar los transgénicos con la biotecnología. La biotecnología, como ya se mencionó, es una herramienta poderosa y útil que sí podría servir a una multiplicidad de propósitos (en los ámbitos de la investigación y las actividades económicas), sobre la base de un marco de bioseguridad que existe, pero que debe perfeccionarse. A ello habría que agregar normas promotoras que incentiven la inversión en investigación y desarrollo de la biodiversidad.

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